LIMPIAPARABRISAS NÁUTICOS, MANTENIMIENTO Y CUANDO REEMPLAZARLOS

 

 

La visibilidad es uno de los aspectos más importantes en la navegación, siempre hablamos de visibilidad a la hora de elegir nuestros equipamientos de seguridad, las bocinas antiniebla reglamentarias, iluminación a bordo para la prevención de abordajes en la mar. De nada sirve todos estos aspectos si nuestra visibilidad a bordo está condicionada por nuestra luna de metacrilato, los cristales de nuestro barco o parabrisas nos dejan una visibilidad deficiente a causa de los rociones en la navegación o por una mala limpieza del cristal teniendo en cuenta lo imprescindible que es tener una clara visibilidad para una navegación segura.

El limpiaparabrisas en sí desde las escobillas, las mangueras y hasta el motor son unos de los accesorios más importantes en los barcos y sobre todo en invierno. En puerto podremos maniobrar sacando la cabeza por una ventanilla pero cuando nos encontramos navegando con mar y viento de proa o perpendicular a nuestro rumbo con un nivel 5 o mayor tenemos que contar con un funcionamiento eficaz del equipo limpiador.

Las partes de un limpiaparabrisas náutico:

  1. El  motor del limpiaparabrisas se encarga de mover el eje que se encuentra conectado al brazo. Aunque también existen limpiaparabrisas manuales que se manipulan desde el interior por un asidero o manivela. Estos últimos resultan un poco más inseguros en la navegación e incómodos ya que debes dedicar una mano a manipular el limpiaparabrisas. No recomendable en condiciones de oleaje y mar adversas cuando conviene tener las manos sobre el timón.

El limpiaparabrisas eléctrico o motorizado es un mecanismo que funciona por medio de un motor eléctrico y mediante un movimiento rotatorio del eje que hace que las escobillas conectadas a través de los brazos realicen el barrido sobre el cristal del barco. Puede ser un motor de 12 o 24 voltios dependiendo de la corriente de la batería instalada en el barco.

Este tipo de motores los encontramos disponibles en una o varias velocidades, con ángulo regulable, con ejes y cuerpo anticorrosivo, de inox o de caja de plástico entre otras. Se puede encontrar una buena variedad en el mercado de este importante repuesto náutico que cumpla las características necesarias para nuestro barco.

  1. El eje es otra de las partes del limpiaparabrisas que se encuentra conectado al motor y forma parte del motor eléctrico. Se ubica en el interior y atraviesa el mamparo frontal, siendo muy importante que tenga la longitud adecuada para su buen funcionamiento. No debe quedar ni largo, ni corto para que el barrido sea correcto.  No menos importante también es que el agujero quede completamente estanco para evitar la corrosión de la pieza y/o filtrado de agua hacia el interior.
  2. El Brazo es la pieza que se encuentra entre el eje y la escobilla y su función es la de transmitir el movimiento del eje a la escobilla para efectuar el barrido. Debe tener la medida adecuada teniendo en cuenta el área de la luna y el alcance entre los extremos para que funcione bien. Existen los brazos ajustables que permiten regular su longitud para que queden ajustados al área del parabrisas. Es importante que su material sea inoxidable, resistente y de óptima calidad. A toda prueba.

Algunos equipos limpiaparabrisas náuticos están dotados de regulador de ángulo de barrido que permite que se pueda adaptar a la superficie de barrido.

El brazo tipo pantógrafo está dotado con un sistema articulado con doble brazo que permite a la escobilla abarcar un área mayor que el brazo simple.

  1. Las escobillas son la última parte fundamental y deben cumplir su función de forma eficaz abarcando la mayor parte posible del cristal en cada barrido. Deben ser resistentes, sólidas, inoxidables y que soporte las inclemencias del entorno marino. Importante a la hora de elegir las escobillas es conocer bien si la superficie del cristal o metacrilato es plana o curva de esta forma la mejor elección para superficies curvas es una escobilla articulada o de tipo espátula.

El limpiaparabrisas es un accesorio náutico más que mantener a bordo y no está de más llevar al menos una escobilla de repuesto por si se rompe o se encuentran grietas y desgaste. Es generalmente fácil su sustitución a bordo.

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Que disfrutéis de la navegación con una óptima visibilidad.